lunes, 27 de febrero de 2017

La piedra de la risa

Las más antiguas manifestaciones artísticas de la humanidad de las cuales tenemos evidencia son las pinturas rupestres. El hombre de las cavernas representaba su vida cotidiana y muy especialmente las jornadas de cacería. Algunos investigadores consideran que las pinturas rupestres fueron realizadas igual por homo sapiens que por neandertales, dado que en algún momento hubo una convivencia entre ambas especies. Otros estudiosos, como el profesor Brayan Asshall, adscrito al Instituto Henry Chinansky de Albuquerque, afirman que el neandertal no se extinguió y que por el contrario, especímenes de esta especie han sido vistos ocupando cargos públicos, instruyendo en gimnasios y, ante todo, coqueteando con hembras de homo sapiens en los vídeos de reguetón.
La capital mundial del reguetón es Medellín en Colombia, y justamente, en Colombia aparece la primera representación rupestre de la risa.  Se trata de un petroglifo ubicado en San Antonio del Tequendama a 56 kilómetros[1] de Bogotá[2]. Este petroglifo es conocido con el original nombre de “la piedra de la risa”. La piedra de la risa es atribuida indistintamente a los Panches y/o a los Muiscas, culturas que compartían el espacio geográfico donde se encontró la piedra. Supongo que la dificultad para definir quien la creó tiene que ver con saber quién era más feliz. De los muiscas se dice que tenían plena libertad sexual y que sus líderes solían cubrir su cuerpo de oro en polvo y bañarse en las lagunas. De los panches se dice que eran caníbales y por lo tanto nadie se metía con ellos. En lo personal no sé qué me haría más feliz: si poderme bañar en oro o que nadie me joda.


En la piedra de la risa hay una imagen marihuanerísima, ni más ni menos que un grupo de personas que parecen estar en una juerga súper animada[3]. Para horror de los psicólogos que seleccionan personal en las empresas, ninguna de las figuras tiene los pies sobre la tierra. La figura central es antropomórfica, y a su lado izquierdo tiene dos figuras similares. Todos tienen los brazos hacia arriba, lo cual ha hecho pensar a algunos investigadores que en realidad ellos estaban bailando una especie de meneíto prehispánico. Al lado izquierdo de esta figura nos encontramos con unos personajes no tan humanos. Uno de ellos tiene la cabeza triangular y parece tocar un tambor. El otro parece una suerte de artefacto flotador y sonriente que además sostiene un ojo, clara muestra de que los illuminati entraron en contacto con los diseñadores de la piedra.
La cosa es que la piedra es la mera alegría. El diseñador de las caritas felices (smiles) no hizo nada nuevo. Obviamente, como siempre hay un amargado hubo un investigador que dijo que eso no eran sonrisas sino narigueras[4]. Lo que tendría que explicar este investigador es porque entonces las narigueras tienen forma de sonrisa. Mientras no explique eso seguiré pensando que se trata de una risa colectiva que demuestra que antes de la cristiandad la gente sí podía reír.

Nos vemos en mi siguiente entrada, mientras tanto te recomendamos ver el vpideo del siguiente enlace y si te gusta te invitamos a suscribirte a nuestro canal.








[1] No sé para que sirva mencionar cuantos kilómetros hay entre los dos lugares, pero se ve más serio el texto al mencionarlo.

[2] La capital de Colombia es Bogotá, no Medellín. Cabe mencionarlo porque por culpa de Pablo Escobar y de las narconovelas relacionadas con su vida, la gente no colombiana tiene la impresión de que todos hablamos con acento antioqueño.

[3] MUÑOZ C. Guillermo.La conservacion y el estudio de un petroglifo que se ríe. En "Conservación Hoy", Colcultura. Bogotá, 1992.—La piedra de La risa, la fiesta y las ofrendas. En Revista "Rupestre", No.2, Bogotá 1998.
[4] ARGUELLO, Pedro. Diferenciación técnica como diferenciador cultural: el caso del arte rupestre del suroccidente de Cundinamarca. Bogotá, 2000. En http://rupestreweb.tripod.com/arguello.html


domingo, 19 de febrero de 2017

BREVES APOSTILLAS SOBRE LA RISA


Para entender la comedia es necesario hablar primero de la risa. La risa como la consecuencia y (paradójicamente) no el fin de la comedia. Cuando hablamos de la risa bien podríamos quedarnos en la mera acción ejecutada por nuestro cuerpo para manifestar el goce momentáneo y (paradójicamente) no necesariamente la felicidad.

En principio, no conozco ningún estudio acerca de la risa en el cretáceo, el pleistoceno o el mesozoico que nos arroje luces acerca del comportamiento de los dinosaurios en ese sentido, aunque el análisis somero del cráneo de un tiranosaurio nos indique que el animal tenía los dientes y la mandíbula lo suficientemente desarrollados como para protagonizar un comercial de pasta dental. Ahora bien, en perspectiva los tiranosaurios son los animales cuyos cráneos fosilizados casi siempre están sonrientes, algo obvio si consideramos que no había depredador posible, siendo en ese sentido muy parecidos a tipos como Donald Trump o cualquiera de los pontífices de este siglo y el pasado, excepto Benedicto XVI a quien (paradójicamente) la risa le sobrevino después de su papado, cuando su país venció al de su sucesor en la final del Mundial de fútbol de Brasil. 

Ahora bien, el Dr. Jaak Panksepp, de la Universidad de Washington, publicó en el año 2005 en la revista Science, un artículo que cada vez que lo veo reseñado en Facebook dicen que es reciente. En dicho artículo, el Dr. Panksepp afirma que los animales también se ríen. El hecho de que haya investigadores invirtiendo tiempo y recursos que bien podrían destinarse a combatir el hambre en África, la contaminación en Los Ángeles o la ignorancia en los grupos de ultraderecha, solo para observar a los chimpancés reírse, cosa que fácil hubiesen podido indagar viendo Tarzan o yendo a una fiesta de reguetoneros, demuestra que el estudio de la risa es algo muy serio. De hecho, las conclusiones a las cuales han llegado son realmente sorprendentes. Es singular por ejemplo, el descubrimiento de que las ratas también se ríen cuando les hacen cosquillas y no solo cuando logran prevaricar. En este momento estimado lector, es posible que usted tenga que hacer un alto en la lectura para que su calenturienta mente se solace imaginando la figura de un valioso científico haciendo cosquillas a una rata[1] y de paso, en algunos casos que espero que sean muy pocos, en buscar en el diccionario, el significado de los verbos solazar[2] y prevaricar[3].   

Regresando nuestro asunto, el estudio de la risa en los animales nos permite considerarla como un producto de nuestra evolución como especie, inherente a los humanos pero no excluyente de otras criaturas, luego, esto nos lleva a preguntarnos acerca de la naturaleza de su existencia, a las preguntas substanciales acerca de la risa: ¿Desde cuándo nos reímos? ¿Por qué nos reímos? ¿Cómo es que nos reímos? ¿Para qué nos sirve reír? ¿Por qué te ríes de las estupideces que hace y dice  tu tío cuando está borracho? ¿Por qué te ríes de la desgracia ajena? ¿Por qué lleno este párrafo con preguntas que parecen ser puestas para rellenar espacio? 





[1] Ejercicio de programación neurolingüística: Trate de pensar en el científico haciendo cosquillas a la rata sin que a su mente llegué la imagen de un delicioso plato de comida china.
[2] Solazar: Dar solaz a una persona o a una parte o facultad suya.
[3] Prevaricar: Cometer el delito de prevaricación.