viernes, 31 de marzo de 2017

CUANDO MOMO NO ERA UN MEME

Nada que hacer. Me dirán que la civilización china es muy antigua aunque no han podido fabricar buenos carros, ya los hinduistas me dirán que ellos fueron primero y que en los vedas está descrita incluso una explosión nuclear, ya los arqueólogos peruanos me dirán que hay indicios de que la primera ciudad fue construida en el Perú, ya los cristianos me dirán que Moisés y los judíos se la pasaban caminando y por eso no habían construido nada importante, ya los fanáticos de las conspiraciones me dirán que los sumerios y los acadios fueron los que vieron a los creadores que se hacían pasar por dioses y así cada uno argumentará si quiere. Pero, nada que hacer, los griegos fueron, han sido y seguirán siendo los papás de los pollitos en lo que a la civilización se refiere. Por eso merecen uno, dos, tres post. Por eso merecen un blog entero.
Y que mejor manera de hablar de los griegos que empezar por hablar del gran Momo (Momus entre los romanos) el rey de la burla, el master off puppets de la risa griega. Y es que mientras para los judíos la burla era un pecado para los griegos la burla merecía tener su propio dios, el cual también lo era por cierto también de los escritores y poetas, lo cual prueba su naturaleza irónica puesto que hay poetas y escritores que dan tristeza. De hecho, también hay comediantes que dan vergüenza, pero  hasta esos también tienen sus seguidores.
La primera referencia escrita de Momo se la debemos a Hesíodo, en la Teogonía[1]. En el verso 214 se dice que la madre de Momo era Nix, la noche. Algo que no me sorprende si consideramos la cantidad de poemas que llevan por título “Nocturno” y que no abundan los clubes de comedia diurnos. Sobre el padre de Momo hay versiones que lo relacionan con Hipnos, el dios del sueño, quien también era hijo de la noche, algo bien jodido y poco considerado. Ahora, en lo particular esta versión se me antoja tergiversada, si tenemos en cuenta que bajo esa circunstancia Hipnos era hermano y padre de Momo, lo cual no sería raro, de no ser porque el mejor anticonceptivo que existe es el sueño. Debe ser una broma. ¿O no? Quizá si tiene sentido.
A Momo todo le era objeto de burla. Según Luciano de Samosata lo refiere en “Hermotimus” el risueño rey se burló de Hefesto por haber fabricado a los hombres sin puertas que les permitieran ver sus pensamientos. Algo bien particular, si consideramos que la tradición menciona que Hefestos no creó a los hombres (eso lo hizo Prometeo) sino a la mujer, y que definitivamente, ésta no se habría visto nada bien con una muerta en el pecho. Supongo que debe ser un chiste muy fino para la época, máxime cuando fue capaz de burlarse de la obra del maltrecho dios y no de sus deformidades.
Boccaccio describe en el “Filostrato” que Momo llegó a  burlarse de Venus (como buen italiano la menciona como Afrodita), de lo chirriante de sus sandalias y de lo parlanchina que era, lo cual nos lleva a pensar que los chistes sobre zapatos, estupideces y mujeres lindas ya eran un lugar común en el Olimpo, con una diferencia sobre nuestro tiempo: Ahora, quienes hacen chistes sobre ese tema son puestos en la mira de las organizaciones feministas en tanto que al buen Momo lo exiliaron de la morada de los dioses. Es que los chistes sobre divas en aquella época tenían tintes políticos.
Momo fue expulsado del Olimpo, pero, paradójicamente sigue más vidente que nunca. De hecho en cada carnaval se hace presente, le hacen tributos, lo homenajean y hasta lo representan. Carnavales como el de Río o el de Barranquilla lo ponen como figura central. Normalmente lo muestran cómo un gordo demasiado glotón y bastante borracho para imaginarlo como la representación del sarcasmo, la ironía y el humor fino, pero supongo que esa es la maravillosa manera de continuar con la gran broma del dios de la Burla.



[1] Hesíodo escribió la Teogonía, un texto que trata del nacimiento de los dioses. Cuenta la leyenda que Nietzsche escribió la Teoagonía, un tratado sobre la muerte de Dios.  

lunes, 20 de marzo de 2017

HATHOR Y LA RISA EGIPCIA

Pese a lo que nos muestren en cualquiera de las múltiples versiones de la historia de Moisés la verdad es que los egipcios no eran malas personas. De hecho, ni Moisés ni los hebreos jamás fueron esclavos de los  egipcios, tal y como lo han demostrado las más recientes investigaciones, dado que los egipcios no tenían esclavos, por lo menos no en el sentido que le damos a la palabra esclavo. Los únicos esclavos existentes en Egipto eran los prisioneros de guerra, quienes realizaban trabajos forzados para el faraón y quienes no fueron los encargados de la construcción de las pirámides ya que estás últimas fueron construidas por hombres libres y con salario, lo cual desvirtúa toda la parafernalia impuesta a la descripción de la salida de Egipto por parte de los hebreos. Cuando se habla de un salario no quiere decir necesariamente que estos hombres tenían derecho a prestaciones, prima vacacional, gratificación navideña, ni bono pensional, pero definitivamente si se denota que había libertad. Obvio. Los egipcios eran gente feliz. Por algo aún quedan evidencias físicas de que construyeron algo, no tanto como lo que pasa con los hebreos cuya única evidencia está en la Biblia y en un muro que sirve para lamentarse.
Volviendo a los egipcios, estos tenían en Hathor a la divinidad que representaba a la alegría, la danza, la música y por supuesto la risa. Porque para ellos la risa era algo digno de tener una divinidad y no cualquier divinidad, porque Hathor era ni más ni menos que hija de Ra y esposa de Horus. Eso la pone en un lugar preponderante en el panteón egipcio. A Hathor se le representaba con cabeza de vaca, o como una vaca entera con la piel manchada de estrellas. En español colombiano vulgar podía decirse que Hathor era “la vaca que más cagaba”, tanto así que su influencia alcanzó a las iglesias cristianas del siglo XVI, gracias a un ritual conocido como “Risus Paschalis” en el cual los sacerdotes no solo se atrevían a ser graciosos (o pretenderlo) sino que en aras de lograr la risa terminaban hasta haciendo cosas obscenas desde el pulpito[1], algo que en ese entonces era considerado gracioso y ahora es considerado asqueroso.  
Ahora, si bien es cierto que no en todas las versiones Hathor es la esposa de Horus, ya que en algunos mitos aparece como su madre, todas coinciden en que era hija de Ra, pero también era su madre. Lo cual nos deja ante una de las primeras versiones de esos juegos de peripecias en las cuales el héroe resulta ser el hombre que era abuelo de sí mismo. Alguien que logra tamaña hazaña de nacimiento definitivamente debe ser muy divertido y Hathor lo era tanto que por eso era la encargada de llevar a los difuntos al reino de los muertos, de brindarles consuelo y de sujetarles la escalera para subir al cielo.
Tras este breve encuentro con la risa convertida en diosa por parte de los egipcios he entendido el afán de los hebreos (acostumbrados al monopolio de la comedia por parte de su dios) por escapar hacia Palestina. Asimismo, puedo entender porque a Jesús para escapar de Herodes se lo llevaron a Egipto. Es que vivir en Israel en esa época debió ser definitivamente muy aburrido.
Hasta acá quedamos con los egipcios y la poca información que tengo respecto a su relación con la risa. Lo mejor de todo es el hecho de saber que para ellos la risa y la alegría venían de lo femenino (chupate esa Cipriani)[2] La próxima semana nos meteremos con la civilización sumeria y luego con la griega, la cuna de la comedia tal y como la conocemos.
Cómo siempre les dejo acá un enlace a nuestro vídeo de la semana en el canal Cortitos TV:




[1] PANDORCO Luis, Los dioses increíbles, Ed. Siglo XXI, Madrid, 2011

[2] José Luis Cipriani es el obispo de Lima, reconocido por ser uno de los auspiciadores del machismo a ultranza y de la estupidez más conservadora llevada al extremo. Cipriani es uno de esos tipos a los que las iglesias evangélicas podrían agradecer por espantar fieles, excepto porque las iglesias evangélicas son igual de machistas que la católica y en consecuencia no pueden aprovecharse de esos fieles. 

martes, 14 de marzo de 2017

LOS JUDIOS Y LA RISA DIVINA

Pese a lo que puedan hacernos pensar los fanáticos religiosos, Dios es en verdad divertido. De hecho, puede sonar a blasfemia, pero pienso que en verdad este mundo y sus criaturas somos una gran broma divina. Los judíos de la antigüedad no pensaban lo mismo que yo. De hecho, en el Tanaj (el Antiguo Testamento de la cristiandad) se hace diferencia entre dos formas de risa. Una risa viene de la gracia divina. Es una risa que surge como manifestación de la felicidad que implica el ser observado por Dios. La otra es la que surge cuando nos burlamos del otro. Esa es considerada como un pecado. Ahí entonces aparece algo aterrador. El Dios del Antiguo Testamento le gustaba hacer chistes pero no que los demás los hicieran.
Sé que lo que acabo de afirmar puede sonar fuerte pero en todo el Antiguo Testamento están las pruebas de mi afirmación. En principio, no hay uniformidad acerca del nombre de Dios. Le han dado tantos nombres que uno ya se pierde tratando de mencionarlo. Yahveh, Yahvé, Jehová, Jehovah, Iehoua, Adonay, Elohim, y unas treinta versiones adicionales del nombre de Dios. Quería saber que podía sentir Dios mientras confundía con su nombre a los mortales, así que pasé cinco veces al día, durante un mes, por cinco sucursales distintas de Starbucks, donde pedía un café y cuando me preguntaban el nombre les daba tres versiones distintas: Bryan (como el Brayan), Azrael (como el arcángel de la muerte) y Enli (como el dios sumerio). Los resultados fueron notorios:
Cuando decía que me llamaba Bryan invariablemente escribían Brayan en el vaso y cuando me llamaban a la barra de café la gente me miraba con miedo. Cuando decía que me llamaba Azrael escribían en el vaso cualquier cosa con cualquier ortografía: Israel, Ismael, Asnael, Asrael. Cuando por fin alguien acertó el nombre me miró, sonrió y me dijo: ¡cómo el gato de Gargamel! En cambio, cuando dije llamarme Enlil nadie me preguntó que si era el mismo Yahveh de los judíos. Es que parte del sentido del humor de Dios era cambiarse el nombre según el local donde se presentaba.
Ahora, las bromas de Dios eran medio pesadas. Por ejemplo poner a Abraham a matar a su hijo y a última hora salirle con que no, es un chiste bien pesado. O sacar a Lot de
Sodoma y luego convertir a su esposa en estatua de sal por voltear a mirar. Esa broma ya fue pesada. De hecho, el solo acto de plantar un árbol en el Edén y decirles que no prueben la fruta ya es demasiado. El Dios de los judíos, el del Antiguo Testamento definitivamente tenía sentido del humor, un poco retorcido, pero lo tenía.
Un par de párrafos más arriba afirmé que a Dios le gustaban los chistes propios pero no los ajenos. De hecho, este párrafo del Génesis nos da luces respecto a los shows que organizaba Dios en tiempos de los patriarcas bíblicos: Y dijo Sara: Dios me ha hecho reír; cualquiera que lo oiga se reirá conmigo.[1] La cosa es que nadie más andaba contando chistes en esa época. De hecho, si te reías del chiste de otro Dios te podía castigar. Los chistes de calvos por ejemplo eran penados con la muerte, tal como se evidencia cuando unos niños se burlaron de la alopecia de Elíseo y Dios hizo que dos osos los mataran (42 niños por un chiste)[2].
Podría profundizar más acerca del sentido del humor de Dios, imaginarlo por ejemplo en tiempos modernos con un micrófono diciendo: Buenas noches, me llamo Yahveh y mi mayor problema es que yo soy mi padre. Eso no es nada, logré convencer a todos que el hijo de Dios era mi hijo. Eso debería dar risa, ya si no se ríen veré la forma de que les llueva fuego del cielo partida de gomorreos. Gracias por esos aplausos. 





[1] Génesis 21:6

[2] Reyes 2: 23-25

lunes, 6 de marzo de 2017

LA RISA EN LAS PRIMERAS CULTURAS SEGÚN LA WIKI[1]

Siempre he pensado que Dios (no me refiero acá a ningún dios en particular sino a la idea de un ser superior como tal) tiene un excelente sentido del humor. Es que tiene que tenerlo, es la única manera de soportar tantas estupideces cometidas por el ser humano, en su nombre y sin previa consulta. Si yo fuera Dios hace rato que los (nos) habría mandado al carajo.

Hablo de Dios porque la idea de la existencia de Dios vino al hombre con la razón y esta vino con el lenguaje. También lo hago porque la risa en las culturas antiguas estaba sujeta a la idea de la presencia de un ser todopoderoso. Y lo hago finalmente porque para el que escribió el artículo de Wikipedia sobre la risa Dios resulta trascendental. De hecho, para el que escribió ese artículo el hecho de que los ainos, un antiguo pueblo del norte del Japón, tengan un mito que dice que al principio los hombres eran los que menstruaban es una manifestación humorística. Quizá tenga razón, de ser así varios comediantes que conozco tienen dentro de su material, uno de los lugares comunes más antiguos de la historia de la humanidad, porque no me han de negar que la  menstruación es más antigua que los inodoros, que el matrimonio y que la pobreza por enumerar algunos temas recurrentes en las rutinas humorísticas modernas. 


Dice también la Wiki que los bantúes, ante la aparición de un peligro inminente solían hacer un ritual en el cual las mujeres se vestían de hombres y se iban a pastorear los animales para distensión de la comunidad. Yo pienso que al Wiki o a sus fuentes les tomaron del pelo. Investigué a fondo hasta encontrarme con la figura insigne del profesor griego Nicolau Papanataos, quien convivió con los bantúes por poco más de un lustro. Papanataos viajó en 1968 a Somalia con el objeto de realizar una investigación en torno a la importancia del dentífrico en la blancura de los dientes. Dicha investigación pretendía conocer las razones por las cuales los miembros de las comunidades primitivas del África Meridional no tenían los dientes amarillentos. Al llegar al norte de Somalia, en la desembocadura del río Yuba se encontró con que, en que los territorios ancestrales de los clanes  en conflicto contra la dictadura socialista de Barre, las mujeres pastoreaban, labor atribuida a los hombres de dichas comunidades. En el documental “Las muejres que corren con ovejas” realizado en 1970 por Papanataos al cual he tenido acceso, una de las chicas le dice que ellas pastorean porque eso resulta muy gracioso, frase que Papanatous convierte en punto de partida de su célebre libro “Breve introducción a la historia de la epistemología sistémica de las relaciones”[2] con el cual se adentra a explorar la naturaleza de las relaciones sociales y el lenguaje. Lo que Papanatous no tuvo en cuenta fue que la risa del grupo de chicas no provenía propiamente de la diversión del pastoreo sino de la credulidad del griego, quien creyó al pie de la letra lo que le dijeron.

Por otra parte, el explorador Groenlandes Knud Rasmussen -quien es considerado un héroe en su país, no solo por ser considerado el padre de la esquimología sino por ser el primer hijo de Groenlandia en aparecer en Wikipedia- observó que entre los esquimales los niños podían jugar a imitar a los hechiceros, lo cual, de acuerdo con Wikipedia era hilarante para los adultos. De hecho, hoy por hoy Groenlandia se caracteriza por tener la cifra más alta de suicidios en el mundo y por ser el único lugar en el cual Harry Potter es considerada una historia de humor.

Esta es la breve introducción de acuerdo con Wikipedia, la próxima semana exploraremos con algunas otras visiones acerca de la risa en el alba de la civilización. Mientras tanto los dejo con nuestro vídeo de la semana en el canal de Cortitos TV: https://www.youtube.com/watch?v=t7O8N1dro00



[1] Ante la falta total de tiempo para citar y publicaciones más serias decidí ponerme por un día en los zapatos de un estudiante de secundaria promedio. El problema es que en la página del rincón del vago no encontré nada sobre la risa, así que me fui a la fácil, a la de todos, a la Wiki.
[2] Ediciones Paranga, 1978.