Nada que hacer. Me dirán que la
civilización china es muy antigua aunque no han podido fabricar buenos carros,
ya los hinduistas me dirán que ellos fueron primero y que en los vedas está descrita
incluso una explosión nuclear, ya los arqueólogos peruanos me dirán que hay
indicios de que la primera ciudad fue construida en el Perú, ya los cristianos
me dirán que Moisés y los judíos se la pasaban caminando y por eso no habían
construido nada importante, ya los fanáticos de las conspiraciones me dirán que
los sumerios y los acadios fueron los que vieron a los creadores que se hacían
pasar por dioses y así cada uno argumentará si quiere. Pero, nada que hacer,
los griegos fueron, han sido y seguirán siendo los papás de los pollitos en lo
que a la civilización se refiere. Por eso merecen uno, dos, tres post. Por eso
merecen un blog entero.
Y que mejor manera de hablar de
los griegos que empezar por hablar del gran Momo (Momus entre los romanos) el
rey de la burla, el master off puppets de la risa griega. Y es que mientras
para los judíos la burla era un pecado para los griegos la burla merecía tener
su propio dios, el cual también lo era por cierto también de los escritores y
poetas, lo cual prueba su naturaleza irónica puesto que hay poetas y escritores
que dan tristeza. De hecho, también hay comediantes que dan vergüenza, pero hasta esos también tienen sus seguidores.
La primera referencia escrita de
Momo se la debemos a Hesíodo, en la Teogonía[1].
En el verso 214 se dice que la madre de Momo era Nix, la noche. Algo que no me
sorprende si consideramos la cantidad de poemas que llevan por título “Nocturno”
y que no abundan los clubes de comedia diurnos. Sobre el padre de Momo hay
versiones que lo relacionan con Hipnos, el dios del sueño, quien también era
hijo de la noche, algo bien jodido y poco considerado. Ahora, en lo particular
esta versión se me antoja tergiversada, si tenemos en cuenta que bajo esa
circunstancia Hipnos era hermano y padre de Momo, lo cual no sería raro, de no
ser porque el mejor anticonceptivo que existe es el sueño. Debe ser una broma.
¿O no? Quizá si tiene sentido.
A Momo todo le era objeto de
burla. Según Luciano de Samosata lo refiere en “Hermotimus” el risueño rey se
burló de Hefesto por haber fabricado a los hombres sin puertas que les
permitieran ver sus pensamientos. Algo bien particular, si consideramos que la
tradición menciona que Hefestos no creó a los hombres (eso lo hizo Prometeo)
sino a la mujer, y que definitivamente, ésta no se habría visto nada bien con
una muerta en el pecho. Supongo que debe ser un chiste muy fino para la época,
máxime cuando fue capaz de burlarse de la obra del maltrecho dios y no de sus
deformidades.
Boccaccio describe en el “Filostrato”
que Momo llegó a burlarse de Venus (como
buen italiano la menciona como Afrodita), de lo chirriante de sus sandalias y
de lo parlanchina que era, lo cual nos lleva a pensar que los chistes sobre
zapatos, estupideces y mujeres lindas ya eran un lugar común en el Olimpo, con
una diferencia sobre nuestro tiempo: Ahora, quienes hacen chistes sobre ese
tema son puestos en la mira de las organizaciones feministas en tanto que al
buen Momo lo exiliaron de la morada de los dioses. Es que los chistes sobre
divas en aquella época tenían tintes políticos.
Momo fue expulsado del Olimpo,
pero, paradójicamente sigue más vidente que nunca. De hecho en cada carnaval se
hace presente, le hacen tributos, lo homenajean y hasta lo representan. Carnavales
como el de Río o el de Barranquilla lo ponen como figura central. Normalmente
lo muestran cómo un gordo demasiado glotón y bastante borracho para imaginarlo
como la representación del sarcasmo, la ironía y el humor fino, pero supongo
que esa es la maravillosa manera de continuar con la gran broma del dios de la
Burla.
[1]
Hesíodo escribió la Teogonía, un texto que trata del nacimiento de los dioses.
Cuenta la leyenda que Nietzsche escribió la Teoagonía, un tratado sobre la
muerte de Dios.

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