Siempre he pensado que Dios (no
me refiero acá a ningún dios en particular sino a la idea de un ser superior
como tal) tiene un excelente sentido del humor. Es que tiene que tenerlo, es la
única manera de soportar tantas estupideces cometidas por el ser humano, en su
nombre y sin previa consulta. Si yo fuera Dios hace rato que los (nos) habría
mandado al carajo.
Hablo de Dios porque la idea de
la existencia de Dios vino al hombre con la razón y esta vino con el lenguaje.
También lo hago porque la risa en las culturas antiguas estaba sujeta a la idea
de la presencia de un ser todopoderoso. Y lo hago finalmente porque para el que
escribió el artículo de Wikipedia sobre la risa Dios resulta trascendental. De
hecho, para el que escribió ese artículo el hecho de que los ainos, un antiguo
pueblo del norte del Japón, tengan un mito que dice que al principio los
hombres eran los que menstruaban es una manifestación humorística. Quizá tenga
razón, de ser así varios comediantes que conozco tienen dentro de su material,
uno de los lugares comunes más antiguos de la historia de la humanidad, porque
no me han de negar que la menstruación
es más antigua que los inodoros, que el matrimonio y que la pobreza por
enumerar algunos temas recurrentes en las rutinas humorísticas modernas.
Dice también la Wiki que los bantúes,
ante la aparición de un peligro inminente solían hacer un ritual en el cual las
mujeres se vestían de hombres y se iban a pastorear los animales para distensión
de la comunidad. Yo pienso que al Wiki o a sus fuentes les tomaron del pelo.
Investigué a fondo hasta encontrarme con la figura insigne del profesor griego Nicolau
Papanataos, quien convivió con los bantúes por poco más de un lustro.
Papanataos viajó en 1968 a Somalia con el objeto de realizar una investigación
en torno a la importancia del dentífrico en la blancura de los dientes. Dicha
investigación pretendía conocer las razones por las cuales los miembros de las
comunidades primitivas del África Meridional no tenían los dientes
amarillentos. Al llegar al norte de Somalia, en la desembocadura del río Yuba
se encontró con que, en que los territorios ancestrales de los clanes en conflicto contra la dictadura socialista de
Barre, las mujeres pastoreaban, labor atribuida a los hombres de dichas
comunidades. En el documental “Las muejres que corren con ovejas” realizado en
1970 por Papanataos al cual he tenido acceso, una de las chicas le dice que
ellas pastorean porque eso resulta muy gracioso, frase que Papanatous convierte
en punto de partida de su célebre libro “Breve introducción a la historia de la
epistemología sistémica de las relaciones”[2]
con el cual se adentra a explorar la naturaleza de las relaciones sociales y el
lenguaje. Lo que Papanatous no tuvo en cuenta fue que la risa del grupo de
chicas no provenía propiamente de la diversión del pastoreo sino de la credulidad
del griego, quien creyó al pie de la letra lo que le dijeron.
Por otra parte, el explorador
Groenlandes Knud Rasmussen -quien es considerado un héroe en su país, no solo
por ser considerado el padre de la esquimología sino por ser el primer hijo de
Groenlandia en aparecer en Wikipedia- observó que entre los esquimales los
niños podían jugar a imitar a los hechiceros, lo cual, de acuerdo con Wikipedia
era hilarante para los adultos. De hecho, hoy por hoy Groenlandia se
caracteriza por tener la cifra más alta de suicidios en el mundo y por ser el
único lugar en el cual Harry Potter es considerada una historia de humor.
Esta es la breve introducción de acuerdo con Wikipedia, la próxima semana exploraremos con algunas otras visiones acerca de la risa en el alba de la civilización. Mientras tanto los dejo con nuestro vídeo de la semana en el canal de Cortitos TV: https://www.youtube.com/watch?v=t7O8N1dro00
[1] Ante
la falta total de tiempo para citar y publicaciones más serias decidí ponerme
por un día en los zapatos de un estudiante de secundaria promedio. El problema
es que en la página del rincón del vago no encontré nada sobre la risa, así que
me fui a la fácil, a la de todos, a la Wiki.
[2] Ediciones
Paranga, 1978.

No hay comentarios:
Publicar un comentario