Este blog no sería lo mismo si yo
siguiera un orden lógico en las anotaciones. La verdad acerca de esta anotación
es que yo mismo no sabía dónde ponerla. Supongo que debí hacerlo al principio, antes de embarcarme en
el estudio histórico de la risa. Lo digo porque no tiene sentido hablar por
ejemplo de la historia del condón sin saber primero que es un condón. La cosa
es que tengo una teoría. De hecho es una hipótesis porque aún no la he podido
probar. De cualquier forma la plantearé, como ejercicio de la razón, como excentricidad
o como acto de egolatría si se quiere. Da lo mismo. Igual esto es un resumen de
mi postura.
Estoy convencido de que toda risa
es un reflejo ante el estrés por pequeñas situaciones. Por eso nos reímos
cuando mentimos y cuando nos asustamos. La risa, aparece de forma espasmódica, una
sola silaba[1]
repetida una y otra vez, como un indicador de la satisfacción del usuario con
la calidad del suceso que la origina. De hecho, podría decirse que entre mayor
sea la cantidad de estrés en lapsos cortos de tiempo mayor será la risa como
consecuencia liberadora. Quizá te estés preguntando en este momento si el estrés
originado por un divorcio genera risa, yo te podría decir que sí, que con el
tiempo te vas a reír y que al hacerlo vas a sentir alivio. Mi hipótesis sin
embargo no va por ahí. De hecho lo que te hará reír con el paso del tiempo no
será tu divorcio sino las lucubraciones acerca del mismo las que te darán risa
y no como reacción directa ante tus pensamientos sino ante la reacción de los
otros ante los mismos[2].
Para el caso que nos atañe, el
proceso de creación del humor[3]
es un proceso propio de la mente racional, lógica. El rompimiento de los
paradigmas de la mente consciente hace que se genere el humor. Del otro lado,
el del público, nos reímos ante lo que la mente consciente no puede procesar
como algo lógico. Nuestra mente inconsciente, responsable de una cantidad
enorme de procesos en nuestro cuerpo, desde la respiración hasta la digestión,
pasando por los latidos del corazón y las erecciones. Una manifestación de
nuestra mente inconsciente es lo que se conoce como el monologo interior. El monologo
interior es esa vocerita que en este momento te está diciendo que ya es hora de
irte de rumba, que tu novio no te ha llamado o que se pregunta a donde quiero
llegar con este discurso. Esto pasa porque el lenguaje del ser humano no solo
es comunicativo sino que es generativo. Pensamos con palabras. Hasta la persona
más visual usa el lenguaje para consolidar su pensamiento. La existencia del
monólogo interior es el motivo por el cual las religiones suelen tener letanías
y oraciones, con el objeto de poner la mente en blanco mediante la repetición de
frases sin sentido.
Quien observa una situación humorística
construye un final posible para la misma[4].
Lo hace a través del pensamiento y por ende del lenguaje, del monologo interior.
Mientras piensa se estresa y cuando por fin llega la resolución de parte del humorista,
la cual no coincide con su propia resolución se genera una pequeña reacción, digámoslo
así una especie de ruptura del pensamiento lógico, con la consecuente reacción
de parte del inconsciente: soltar la risa, espasmódica, repetitiva, liberadora
de dopamina que ayuda a que nuestro cuerpo tenga una sensación de bienestar.
Sí fuera experto en el manejo de
las herramientas virtuales estaría tapado en dinero. Sin embargo, algo que sí
sé es que las entradas a un blog no deben ser tan extensas. Dejaré este tema
por acá y lo continuaremos desarrollando de a pocos. Quizá de acá a la otra
semana me llegue la luz que no me ha llegado en los últimos dos años que son el
tiempo que llevo desarrollando esta hipótesis y termine convirtiéndola en
teoría. Nos vemos la otra semana. Si te gusto esta entrada te invito a seguirme
en https://www.facebook.com/Leoleoncomediacuento/
[1] No
conozco la primera persona en este mundo que se ría diciendo el grupo completo
de vocales (ja, je, ji, jo y ju) y de existir esa persona me parecería un tanto
psicótica.
[2] Sé
que esto está muy enredado, pero, es que es el planteamiento de una hipótesis y
no la letra de una canción de reguetón.
[3]
Planteando el humor como proceso mental, ver a tu jefe golpearse la ingle
contra la esquina de su escritorio por accidente es gracioso, es cómico, pero
no es humorístico.
[4] Si
quieres saber un poco más acerca de ello se trata de la teoría de la incongruencia
de Arthur Schopenhauer.

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