domingo, 14 de mayo de 2017

Definición insubstancial de lo cómico

Quería retomar mis consideraciones históricas acerca del humor y de la risa en la historia de la humanidad y para ello que mejor que pensar en Aristófanes. La cosa es que cuando estaba empezando esta anotación recordé que Aristófanes era comediógrafo, una expresión poco usada para referirse a quienes escriben comedia. Y justamente en ese momento vi la necesidad de hacer girar la anotación en torno a quienes profesan la comedia y el humor. Es usual que la gente tenga códigos similares para identificar a todos aquellos que nos dedicamos a esta profesión y que no necesariamente coinciden con lo que nosotros tenemos para ofrecer.  Gente preguntándole a un comediante que hace stand-up si puede contar chistes vestido de señora, o a un clown por qué no cuenta chistes, o a un tío chistoso que porque no va a la televisión.
No pretendo ser dogmático respecto a las definiciones, pero si es importante tener claros algunos conceptos relacionados con la profesión, máxime entre las personas que viven de la risa ajena. En ese sentido, aunque el diccionario de la Real Academia pueda con sus definiciones inducirnos a pensar que cómico, comediante y humorista es lo mismo, hay diferencias substanciales en la forma y en el fondo, tantas como las que existen entre las pecanas y el maní. Algunos dirán que las dos cosas son frutos secos, seguramente que sí, seguramente también hay quienes piensan que un camión y un lamborghini son iguales y quienes creen que el tío chistoso de la familia hace stand-up comedy y debería salir en televisión.

Empecemos por el cómico. La comicidad es un atributo que está un poco mejor repartido que la riqueza, la inteligencia y la belleza. De hecho, un ser humano puede ser pobre, bruto y feo, pero si es gracioso  tiene posibilidades de hacer algo por su vida. No se necesita estudiar para ser cómico. Ni siquiera es necesario ser humano para ser cómico. Un animal puede ser cómico, una situación puede ser cómica, es más, hasta un comediante puede llegar a ser cómico, en particular cuando no quiere serlo. El tío chistoso de la familia entra en la categoría de lo cómico, pero muy difícilmente en lo humorístico. De hecho, el tío chistoso no necesariamente es gracioso en contextos diferentes a los de su entorno. Lo cómico en ese sentido guarda relación con el constructo en el cual sucede. Un buen ejemplo de ello son los chistes relacionados con matemáticas. Un chascarrillo de estos puede no ser comprendido por una parte del público mientras la otra se ríe dos veces, una por la incongruencia del chiste y otra por superioridad, al ver  la cara de quienes no lo entendieron.
La comicidad es inherente, mas no exclusiva de la vis cómica. Esta, es una característica propia de aquellas personas que gozan de la capacidad de hacer reír. No es propiamente un talento sino más bien una especie de predisposición que puede llegar a ser un peso cuando la persona quiere o tiene intereses no relacionados con la risa. Para ejemplificar lo inoportuna que puede ser la vis imagine usted a un árbitro de fútbol cuyas decisiones generan risa y no polémica. Debe ser muy deprimente para este último escuchar carcajadas en lugar de madrazos ¿para qué quemarse las pestañas un árbitro estudiando en el colegio de árbitros si no va a ser insultado de manera digna?
La cosa es que la vis la tienes o no la tienes. Es como los pelos en la nariz. Te los puedes arrancar pero siempre crecerán de nuevo, lo cual puede ser muy inoportuno a no ser que seas conductor de camión, en cuyo caso te harán ver más rudo. En ese sentido a quienes tienen profesiones relacionadas con el humor les sería útil la vis. No quiere decir que no puedan hacerlo, tan solo que deberán suplir su ausencia con el afianzamiento de la técnica, el fortalecimiento de las herramientas, la habilidad para apropiar memes y rutinas ajenas o la capacidad para lograr que tus amigos te conviertan en el tío gracioso de sus reuniones hasta el punto de estar dispuestos a pagar por ello. Piénsalo así: la vis es como un gen mutante que te da poderes. Si los tienes, pero no los sabes usar estas jodido. Si no los tienes pero los deseas, te toca sustituirlos. Lo puedes hacer con técnica como lo hace Punisher o lo puedes hacer con cosas que compras como lo hace Iron Man con sus armaduras o lo hacen algunas personas con su público. Cuando no tienes la vis, todavía te quedan la técnica y buen marketing para ser exitoso.

En mi próxima anotación hablaré de lo que implica ser comediante y sus diferencias con ser cómico, un tema un poquito polémico en torno al cual suelen girar las conversaciones de los “estandaperos” un poquitín antes de empezar a odiarse. Mientras tanto, los invito a dejar sus comentarios y a seguirme en mi fan page*. Nos vemos.  





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