Quería retomar mis
consideraciones históricas acerca del humor y de la risa en la historia de la
humanidad y para ello que mejor que pensar en Aristófanes. La cosa es que
cuando estaba empezando esta anotación recordé que Aristófanes era
comediógrafo, una expresión poco usada para referirse a quienes escriben
comedia. Y justamente en ese momento vi la necesidad de hacer girar la
anotación en torno a quienes profesan la comedia y el humor. Es usual que la
gente tenga códigos similares para identificar a todos aquellos que nos
dedicamos a esta profesión y que no necesariamente coinciden con lo que
nosotros tenemos para ofrecer. Gente
preguntándole a un comediante que hace stand-up si puede contar chistes vestido
de señora, o a un clown por qué no cuenta chistes, o a un tío chistoso que
porque no va a la televisión.
No pretendo ser dogmático
respecto a las definiciones, pero si es importante tener claros algunos
conceptos relacionados con la profesión, máxime entre las personas que viven de
la risa ajena. En ese sentido, aunque el diccionario de la Real Academia pueda
con sus definiciones inducirnos a pensar que cómico, comediante y humorista es
lo mismo, hay diferencias substanciales en la forma y en el fondo, tantas como
las que existen entre las pecanas y el maní. Algunos dirán que las dos cosas
son frutos secos, seguramente que sí, seguramente también hay quienes piensan
que un camión y un lamborghini son iguales y quienes creen que el tío chistoso
de la familia hace stand-up comedy y debería salir en televisión.
Empecemos por el cómico. La
comicidad es un atributo que está un poco mejor repartido que la riqueza, la
inteligencia y la belleza. De hecho, un ser humano puede ser pobre, bruto y
feo, pero si es gracioso tiene
posibilidades de hacer algo por su vida. No se necesita estudiar para ser
cómico. Ni siquiera es necesario ser humano para ser cómico. Un animal puede
ser cómico, una situación puede ser cómica, es más, hasta un comediante puede
llegar a ser cómico, en particular cuando no quiere serlo. El tío chistoso de
la familia entra en la categoría de lo cómico, pero muy difícilmente en lo
humorístico. De hecho, el tío chistoso no necesariamente es gracioso en
contextos diferentes a los de su entorno. Lo cómico en ese sentido guarda
relación con el constructo en el cual sucede. Un buen ejemplo de ello son los
chistes relacionados con matemáticas. Un chascarrillo de estos puede no ser comprendido
por una parte del público mientras la otra se ríe dos veces, una por la
incongruencia del chiste y otra por superioridad, al ver la cara de quienes no lo entendieron.
La comicidad es inherente, mas no
exclusiva de la vis cómica. Esta, es una característica propia de aquellas
personas que gozan de la capacidad de hacer reír. No es propiamente un talento
sino más bien una especie de predisposición que puede llegar a ser un peso
cuando la persona quiere o tiene intereses no relacionados con la risa. Para ejemplificar
lo inoportuna que puede ser la vis imagine usted a un árbitro de fútbol cuyas decisiones
generan risa y no polémica. Debe ser muy deprimente para este último escuchar
carcajadas en lugar de madrazos ¿para qué quemarse las pestañas un árbitro
estudiando en el colegio de árbitros si no va a ser insultado de manera digna?
La cosa es que la vis la tienes o
no la tienes. Es como los pelos en la nariz. Te los puedes arrancar pero
siempre crecerán de nuevo, lo cual puede ser muy inoportuno a no ser que seas
conductor de camión, en cuyo caso te harán ver más rudo. En ese sentido a quienes
tienen profesiones relacionadas con el humor les sería útil la vis. No quiere
decir que no puedan hacerlo, tan solo que deberán suplir su ausencia con el
afianzamiento de la técnica, el fortalecimiento de las herramientas, la
habilidad para apropiar memes y rutinas ajenas o la capacidad para lograr que
tus amigos te conviertan en el tío gracioso de sus reuniones hasta el punto de
estar dispuestos a pagar por ello. Piénsalo así: la vis es como un gen mutante
que te da poderes. Si los tienes, pero no los sabes usar estas jodido. Si no
los tienes pero los deseas, te toca sustituirlos. Lo puedes hacer con técnica como
lo hace Punisher o lo puedes hacer con cosas que compras como lo hace Iron Man
con sus armaduras o lo hacen algunas personas con su público. Cuando no tienes
la vis, todavía te quedan la técnica y buen marketing para ser exitoso.
En mi próxima anotación hablaré
de lo que implica ser comediante y sus diferencias con ser cómico, un tema un
poquito polémico en torno al cual suelen girar las conversaciones de los “estandaperos”
un poquitín antes de empezar a odiarse. Mientras tanto, los invito a dejar sus
comentarios y a seguirme en mi fan page*. Nos vemos.

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